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GATOS Vs TEATROS ??

Ronronean mimosos, peludos y esponjosos, juguetean con cualquier cosa, pueden despertar la mayor de las locuras así como el miedo mas acérrimo, si no que se lo digan a mi amiga Cristina (que no es alérgica), en cualquier caso son la versión mini de los grandes felinos, con su manera intuitiva de vivir y su apasionante manera de convivir con nosotros, yo en particular siento un gran afecto por ellos, pero hay algo sobre ellos que quizás no sepas, tenían un gran protagonismo en la escena.

Vamos a pegarnos un viajecito a Londres y a utilizar la máquina del tiempo (si me permiten, yo voy en Delorean) y a trasladarnos una época muy anterior a la nuestra , en la ciudad de Londres., entre los siglos XVI y XVIII.

Un momento en la historia en la que se replantearon cambios trascendentales en diferentes ámbitos, la economía, la ciencia, la política, la industria ,la cultura y en este ultimo (que últimamente MAMMA MIA con la que nos cae ) haremos un inciso.

Y a estas alturas de la película, te preguntarás, ¿que tiene que ver un minino con una representación de Shakespeare?

Nos encontramos en los albores de lo que hoy conocemos como la actual ciudad de Londres, pero estamos en el pasado, existen muchas carencias de infraestructuras a nivel sanitario e higiénico, teniendo en cuenta que esa pobre gente ha pasado la peste negra en el XVI con las ratas negras casi un siglo y medio despues llegaron las ratas pardas que no solo se comieron a las negras sino que además lograron encontrar el hábitat perfecto para reproducirse, quince millones de ratas de dientes afilados, voraces e inteligentes resistentes a todos los venenos, inextinguibles, dueñas de un imperio nocturno y líquido, el Londres subterráneo.

Londres que a día de hoy se considera la cuna de grandes escritores, creadores y artistas, que de alguna manera han llegado a engrosar el perfil de muchas disciplinas y escuelas, en esa época cuenta con Teatros para todos los públicos, desde los grandes teatros donde la acaudalada y prestigiosa sociedad acude con sus mejores galas hasta los pequeños teatros, donde los que no son señores, “la plebe”, puede acudir por unos míseros chelines a ver una obra, pero todos tienen un denominador común, las ratas, y es que no debe de ser muy agradable estar viendo “Otello” o “Hamlet” y que una rata pasee a gusto por tus zapatos de raso o mientras te tomas tu pinta y es aquí donde entran en “escena” los gatos. Los gatos no eran una opción, son la solución a tan tremendo problema.

Era una época en la que en cualquier teatro del Reino que se preciaba se enorgullecía de tener un gato residente, incluso dos. Aunque no se constata de “nombre y apellidos” del minino durante esas épocas en las que, (recuerden nos encontramos de viaje), estos amigos eran los encargados de tan noble arte del asesinato ratonil, si que tenemos un histórico y procedente de “misus” que en épocas mas modernas, y siguiendo la tradición, han cumplido con su labor a jornada mas que completa.

Uno de los gatos de teatro más famoso fue Beerbohm, que vivió casi veinte años. Se ocupaba de mantener a raya a los ratones del antiguo Globe Theatre, ahora el Gielgud, y descendía de un largo linaje de gatos de teatro. Tenía por costumbre cruzar el escenario durante las representaciones, llevándose los aplausos del público y sacando de quicio a los actores. Se dice que para la representación de “La casa de Bernarda Alba”, se esparció una capa de arena por todo el escenario y que Beerbohm estaba encantado de disponer de un arenero de semejante tamaño. Murió en Kent en 1995 en casa del carpintero con el que se había jubilado. Su retrato cuelga en los pasillos del teatro.

Y ahora pasemos a Boy Cat, residente del Albery Theatre de Londres, que se hizo famoso por comerse el ramo de flores destinado a la princesa Margarita durante un estreno. Su compañera se llamaba Girl Cat. En otra ocasión, durante una representación de “Pigmalión”, Boy Cat cruzó el escenario, saltó al patio de butacas y se sentó en un asiento vacío.

El nuevo Globe Theatre, una fiel reconstrucción de la época shakespeariana, abrió sus puertas en 1997 y un par de años después, la dirección acogió a dos gatos de un centro de rescate, Jack y Cleo, cuando un ratón cruzó el escenario. Sus nombres artísticos son Bruto y Porcia, nada menos. Incluso una cadena de televisión turca los ha filmado.

El Manchester Apollo tiene a Chess, un enorme gato blanco y negro que duerme en la taquilla del teatro, pero el Oxford Playhouse jubiló antes de tiempo a BC (Big Cat) por sus repetidas apariciones en el escenario y las bolas de pelo en los camerinos. El hecho dividió al personal de tal forma que el director de escena y el jefe eléctrico estuvieron un año sin hablarse.

Así que, trabajes o no en un teatro o en el sector de la cultura, recuerda que no hay herramienta no válida, todo es válido, y mas cuando una herramienta puede ser tan tierna, juguetona (y ecológica) … MIAU!

 

Bibliografia

_ ”Historias de Londres” Enric González

_ https://gatosyrespeto.org

_ Wikipedia

 

 

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